Estado legal de las criptomonedas en China en 2026

En febrero de 2026, poseer, comerciar o minar criptomonedas en China es ilegal. No hay excepciones. No importa si eres ciudadano chino, un extranjero que vive allí o simplemente visitas el país: cualquier actividad relacionada con Bitcoin, Ethereum o cualquier otra moneda digital está prohibida por ley. Esto no es una advertencia ni una política flexible. Es una prohibición total, aplicada con rigor y respaldada por sanciones penales.

¿Cómo llegó China a esta prohibición total?

China no siempre fue así. En 2013, el país fue uno de los primeros en aceptar las criptomonedas. Las minas de Bitcoin se construyeron en las montañas de Sichuan, donde la electricidad era barata. Los intercambios como Huobi y OKX crecieron hasta convertirse en los más grandes del mundo. Pero el gobierno nunca confió en ellas. Para las autoridades, las criptomonedas representaban una amenaza: no se controlan, no se rastrean, y pueden escapar del sistema financiero estatal.

En 2017, China prohibió las ofertas iniciales de monedas (ICOs) y cerró los intercambios locales. Fue el primer paso. En 2021, se amplió la prohibición: se bloqueó el acceso a plataformas extranjeras, se cortó el financiamiento bancario a empresas de cripto y se prohibió a los bancos ofrecer servicios relacionados. Pero aún había lagunas: algunas personas seguían operando en la sombra.

Todo cambió el 1 de junio de 2025, con el Circular No. 237. Ese documento no solo reforzó las reglas anteriores: las eliminó por completo. Ahora, cualquier actividad relacionada con criptomonedas -comprar, vender, intercambiar, minar, incluso guardarlas en una billetera digital- es considerada una actividad financiera ilegal. No hay margen para interpretaciones. No hay permisos. No hay excepciones.

¿Qué está prohibido exactamente?

La ley es clara y abarcativa. Entre las actividades ilegales están:

  • Operar un intercambio de criptomonedas, incluso si está basado fuera de China pero dirige sus servicios a clientes chinos.
  • Minar criptomonedas: todas las instalaciones fueron cerradas, los equipos confiscados y los dueños multados.
  • Usar criptomonedas para pagar bienes o servicios: no se aceptan como medio de pago legal.
  • Ofrecer servicios de asesoría, precios o intermediación para transacciones de cripto.
  • Intercambiar yuanes chinos por criptomonedas, o viceversa.
  • Publicar contenido promocional sobre cripto en redes sociales, blogs o plataformas digitales.

Las consecuencias son severas. Si te atrapan, puedes enfrentar multas, confiscación de activos, y en casos graves, cargos penales por “financiamiento ilegal” o “fraude financiero”. Los fondos obtenidos a través de criptomonedas no son solo confiscados: son considerados ganancias ilícitas. Y si intentas demandar a alguien por una estafa en cripto, los tribunales te rechazarán: porque el contrato es nulo desde el inicio. No hay protección legal.

¿Y si solo las tengo guardadas?

No hay una ley que diga: “No puedes poseer criptomonedas”. Pero tampoco hay ninguna que las proteja. Si tienes Bitcoin en una billetera fría, nadie entrará a tu casa a buscarla. Pero si intentas venderla, transferirla, o incluso mostrarla como activo en un contrato, estás violando la ley. Las instituciones financieras -bancos, billeteras digitales, plataformas de pago- están obligadas a bloquear cualquier transacción relacionada. Si un banco detecta que tu cuenta recibe fondos de una criptomoneda, la cerrará. Y reportará tu actividad.

La clave está en la falta de protección legal. No puedes reclamar una pérdida. No puedes usar cripto como garantía. No puedes heredarla. No puedes declararla en impuestos. Es un activo sin derechos, sin reconocimiento, y con riesgo total.

Banquero chino rechaza una transacción con criptomonedas mientras un turista extranjero intenta usarlas en una tienda.

Blockchain sí, criptomonedas no

Una de las contradicciones más interesantes de China es que, mientras prohibe las criptomonedas, promueve activamente la tecnología blockchain. El gobierno no odia la tecnología: odia la descentralización. Para ellos, blockchain es una herramienta de control, no de libertad.

El yuan digital (e-CNY) es el ejemplo perfecto. Es una moneda digital emitida por el Banco Popular de China. No es anónima. No es descentralizada. Todo se rastrea. Cada transacción es registrada en un sistema centralizado. Ya se ha probado en más de 200 ciudades, y millones de personas usan la app oficial. El gobierno la presenta como el futuro: eficiente, segura y bajo control estatal.

La narrativa es clara: blockchain = innovación. Criptomonedas = riesgo financiero, lavado de dinero, evasión de capitales. Esta división no es accidental. Es una estrategia deliberada para reemplazar el sistema financiero privado por uno estatal, sin tener que cambiar la infraestructura tecnológica.

Hong Kong: una excepción que confirma la regla

En mayo de 2025, Hong Kong aprobó la Stablecoin Bill, convirtiéndose en uno de los primeros lugares del mundo en regular stablecoins como productos financieros. Esto no es una contradicción: es un cálculo político. Hong Kong tiene un sistema financiero separado, con reglas distintas, gracias a su “un país, dos sistemas”. Pero eso no significa que China esté flexibilizando su postura.

Al contrario: la regulación en Hong Kong sirve para atraer capital extranjero lejos del continente. Las empresas que quieren operar en cripto en Asia ahora van a Hong Kong, no a Shanghái o Beijing. China mantiene su prohibición estricta en el continente, y usa Hong Kong como una válvula de escape para controlar el flujo de dinero sin perder el control.

Red centralizada del yuan digital frente a una red descentralizada de criptomonedas destruida, bajo el control del estado.

¿Qué pasa con las empresas extranjeras?

Si una empresa con sede en EE.UU., Singapur o Suiza quiere vender servicios de cripto a clientes chinos, incluso desde fuera del país, está violando la ley china. No hay licencias disponibles. No hay canales legales. No hay excepciones. Incluso publicar un anuncio en un sitio web chino sobre una billetera de cripto puede ser considerado “promoción ilegal”.

Las autoridades han bloqueado decenas de miles de sitios web y aplicaciones que mencionan criptomonedas. Las redes sociales como WeChat y Weibo eliminan automáticamente contenido relacionado. Los motores de búsqueda como Baidu no muestran resultados sobre intercambios de cripto. La censura no es solo legal: es técnica y masiva.

¿Qué futuro tiene la criptomoneda en China?

No hay señales de que esta prohibición vaya a levantarse. Al contrario: el gobierno ha invertido miles de millones en el yuan digital, y ha cerrado más de 10.000 minas en menos de dos años. La energía que antes usaban las minas ahora alimenta fábricas estatales, centros de datos y redes 5G.

La política no es solo económica: es política. China quiere que su sistema financiero sea el más controlado del mundo. Las criptomonedas representan una amenaza a esa visión. No son una moda pasajera: son un desafío estructural. Y el gobierno ha decidido eliminarlo por completo.

En 2026, China es el país con la regulación más estricta del mundo sobre criptomonedas. No hay un “quizás” ni un “tal vez”. Es blanco o negro: o sigues las reglas del yuan digital, o no participas en absoluto.

¿Qué pasa si ya tienes criptomonedas?

Si tienes criptomonedas, no hay una obligación legal de entregarlas. Pero no puedes hacer nada con ellas. No puedes venderlas. No puedes usarlas para pagar. No puedes transferirlas a una cuenta bancaria. No puedes usarlas como garantía. Si intentas hacerlo, te arriesgas a perderlas, multas, o incluso investigación criminal.

La única opción real es mantenerlas guardadas, sin tocarlas, y esperar. Pero no hay garantía de que en el futuro el gobierno no pueda exigir su entrega. En sistemas de control total, lo que no se registra, eventualmente, se elimina.

¿Es legal poseer Bitcoin en China?

No hay una ley que diga explícitamente que poseer Bitcoin es un delito. Sin embargo, cualquier uso de Bitcoin -compra, venta, intercambio, pago- es ilegal. Además, no tienes protección legal si pierdes tus fondos, te estafan o quieres reclamarlos. Por eso, aunque técnicamente no seas criminal por tenerlo, no puedes hacer nada con él sin violar la ley.

¿Puedo minar criptomonedas en China?

No. Desde junio de 2025, toda actividad de minería es ilegal. Las autoridades han cerrado más de 10.000 instalaciones en los últimos tres años. Los equipos son confiscados, y los operadores enfrentan multas severas. Incluso usar electricidad doméstica para minar puede ser detectado y sancionado.

¿Por qué China permite el yuan digital pero prohíbe las criptomonedas?

Porque el yuan digital es controlado completamente por el gobierno. Cada transacción se rastrea, se registra y se puede congelar. Las criptomonedas, en cambio, son descentralizadas y anónimas. El gobierno no puede controlarlas. El yuan digital refuerza el poder estatal; las criptomonedas lo debilitan. No es una cuestión de tecnología, es una cuestión de poder.

¿Qué pasa si un extranjero usa criptomonedas en China?

Los extranjeros están sujetos a las mismas leyes que los ciudadanos chinos. No hay excepciones por nacionalidad. Si compras Bitcoin en Shanghái, o intentas usarlo en un hotel, puedes ser multado, deportado o enfrentar cargos penales. La ley china no distingue entre ciudadanos y extranjeros en este caso.

¿Puedo invertir en blockchain en China?

Sí, y de hecho el gobierno lo fomenta. Las empresas que desarrollan soluciones blockchain para logística, identidad digital, contratos inteligentes o rastreo de productos tienen acceso a financiamiento estatal, subsidios y licencias. Pero siempre que la tecnología sea centralizada y bajo control del gobierno. El blockchain descentralizado sigue siendo prohibido.

¿Hay alguna posibilidad de que China legalice las criptomonedas en el futuro?

Es extremadamente improbable. La prohibición total de 2025 fue el punto final de una estrategia de 8 años. El gobierno ha invertido miles de millones en el yuan digital y ha eliminado toda infraestructura de cripto. Revertir esto significaría perder el control financiero que tanto ha buscado. No hay señales de cambio, ni siquiera entre los expertos más optimistas.

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