Si tienes criptomonedas y vives en un país que participa en el Common Reporting Standard (CRS), es probable que el gobierno ya sepa cuántas tienes. Y en 2026, sabrá también cómo las usas. No es una amenaza. Es una realidad que ya está en marcha. Desde hace años, los bancos y las plataformas financieras informan automáticamente a las autoridades fiscales sobre cuentas de extranjeros. Ahora, ese sistema se está actualizando para incluir criptomonedas, stablecoins, NFTs y hasta monedas digitales de bancos centrales. Si no entiendes cómo funciona, podrías terminar con multas, auditorías o incluso problemas legales.
¿Qué es el Common Reporting Standard (CRS)?
El CRS es un sistema global creado por la OCDE en 2014 para evitar la evasión fiscal. Básicamente, los bancos, fondos de inversión y aseguradoras de más de 120 países comparten información sobre cuentas financieras de residentes fiscales extranjeros. Si eres ciudadano de México y tienes una cuenta en Suiza, el banco suizo le envía tus datos al fisco mexicano. Sin que tú lo pidas. Sin que tú lo sepas. Esto ya funciona desde 2017 en muchos países, y desde 2018 en la mayoría.
Antes del CRS, era fácil esconder dinero en el extranjero. Ahora, no. El sistema no pide permiso. No depende de denuncias. Funciona por sí solo. Y ahora, con los cambios de 2026, también incluirá tus criptoactivos.
¿Qué cambia en 2026 con el CRS 2.0?
La versión actualizada del CRS, llamada CRS 2.0, entra en vigor el 1 de enero de 2026. No es un pequeño ajuste. Es una reescritura completa del sistema para adaptarlo al mundo digital. Antes, solo se reportaban cuentas bancarias, fondos de inversión o pólizas de seguro con valor en efectivo. Ahora, también se reportan:
- Activos criptográficos: Bitcoin, Ethereum, Litecoin, etc.
- Stablecoins: USDT, USDC, DAI, y cualquier moneda digital vinculada a una divisa.
- NFTs que se usan como inversión, no solo como arte.
- Derivados basados en criptoactivos.
- Productos de dinero electrónico que usan blockchain.
- Monedas digitales de bancos centrales (CBDCs), como el digital yuan o el euro digital.
La clave está en la definición: cualquier representación digital de valor que use una cadena de bloques o tecnología similar para validar transacciones. No importa si es un NFT de un pixel o un contrato de futuros de Bitcoin. Si está en una cuenta de custodia y es de un residente fiscal extranjero, se reporta.
¿Cómo se diferencia el CRS del CARF?
El CRS 2.0 no actúa solo. Va de la mano del Crypto-Asset Reporting Framework (CARF), un nuevo sistema también creado por la OCDE. Aquí está la diferencia clave:
- CRS reporta lo que tienes: saldos de criptoactivos en cuentas de custodia al final del año.
- CARF reporta lo que haces: todas las transacciones de compra, venta, intercambio, transferencia o pago con criptoactivos durante el año.
Por ejemplo: si compraste 0.5 BTC en enero y lo vendiste en diciembre, el CRS dirá: "Este residente tiene 0 BTC al 31 de diciembre". El CARF dirá: "Este residente compró 0.5 BTC el 5 de enero por $28,000 y lo vendió el 15 de diciembre por $42,000". Juntos, forman un mapa completo de tu actividad cripto.
Esto es importante: el CRS no reporta transacciones. Solo saldos. El CARF no reporta saldos. Solo movimientos. Y ambos sistemas están diseñados para evitar duplicar información. Si ya se reportó una transacción en CARF, no se reporta el mismo activo en CRS como si fuera un nuevo saldo.
¿Quiénes están obligados a reportar?
Los que reportan no son los usuarios. Son las instituciones financieras. Esto incluye:
- Bancos tradicionales que ofrecen servicios de custodia de criptoactivos.
- Plataformas de intercambio de criptomonedas (como Binance, Coinbase, Kraken) si operan en países participantes.
- Fondos de inversión que invierten en criptoactivos.
- Compañías de seguros que ofrecen productos vinculados a cripto.
- Proveedores de billeteras de custodia (wallets que controlan tus claves por ti).
Si usas una billetera no custodial (como MetaMask o Ledger), y nadie más controla tus claves, entonces no se reporta. Pero si usas una plataforma que guarda tus claves por ti, esa plataforma tiene la obligación de reportar. Y eso incluye a casi todas las plataformas populares en Europa, Reino Unido, Canadá, Australia, Japón, y muchos países de América Latina que han adoptado CRS.
Estados Unidos no ha firmado el CRS, pero sí tiene FATCA, un sistema similar. Además, el IRS ya exige reportar criptoactivos en el Form 1040. Y con CARF, las plataformas extranjeras que operan en EE.UU. también tendrán que reportar a la IRS si tienen clientes estadounidenses.
¿Qué pasa si no declaras tus criptomonedas?
Antes, muchos pensaban que si no reportaban sus criptoactivos, nadie lo sabría. Hoy, esa idea es peligrosa. Si tu banco o plataforma reporta tus activos al fisco, y tú no los declaras en tu declaración de impuestos, hay una discrepancia. Y las autoridades fiscales ya tienen herramientas para cruzar esa información.
En la Unión Europea, el nuevo DAC8 (actualización de la Directiva de Cooperación Administrativa) obligará a los países miembros a intercambiar automáticamente datos de criptoactivos. En Guernsey, el Reino Unido y otros territorios, el cambio ya está en marcha desde enero de 2026. Si tienes activos en esos lugares y no los declaras en tu país de residencia, podrías enfrentar:
- Multas de hasta el 100% del impuesto no pagado.
- Intereses por mora.
- Auditorías fiscales.
- Procesos penales por evasión fiscal en países como Alemania, Francia o España.
El riesgo no es solo en tu país. Si tienes cuentas en Suiza, Singapur o Panamá, y esos países reportan a tu país de residencia, la información llegará. No hay forma de evitarlo si usas servicios regulados.
¿Cómo prepararte para 2026?
No necesitas hacer nada extraordinario. Solo sigue estas tres reglas:
- Revisa tus plataformas: ¿Quién guarda tus claves? Si es una plataforma, es probable que ya esté preparada para reportar. No te confíes por el nombre de la app. Busca en su sitio web si mencionan CRS o CARF.
- Guarda todos tus registros: Cada compra, venta, intercambio, airdrop, staking o pago. Usa una herramienta de contabilidad cripto (como Koinly, CryptoTaxCalculator o TokenTax) para generar informes anuales.
- Declara todo: Incluso si no vendiste, pero recibiste cripto como salario, recompensa o airdrop, eso es ingreso. Si lo cambiaste por otro activo, eso es una ganancia o pérdida de capital. No esperes a que te lo pidan. Hazlo antes.
Si usas una billetera no custodial, no estás obligado a reportarla. Pero si transfieres cripto de una plataforma a tu billetera y luego lo usas para comprar algo, el fisco no sabe que lo tienes. Pero si luego lo vendes y el comprador usa una plataforma que reporta, esa transacción sí se verá. Y si no declaraste la adquisición original, habrá una brecha.
¿Qué países ya están listos?
La adopción no es uniforme. Algunos países están adelantados:
- Unión Europea: Implementará CARF y CRS 2.0 a través del DAC8, con efecto en 2026.
- Reino Unido y Guernsey: Ya anunciaron implementación desde el 1 de enero de 2026.
- Canadá, Australia, Japón: Tienen sistemas de reporte activos y están actualizando sus leyes.
- Estados Unidos: No participa en CRS, pero exige reporte de cripto en impuestos y está presionando a plataformas extranjeras.
- México, Colombia, Brasil: Participan en CRS y están evaluando cómo integrar cripto. No hay fechas firmes, pero la presión internacional es creciente.
Si vives en un país que no ha anunciado cambios, no asumas que estás a salvo. Las plataformas globales (como Binance o Coinbase) reportan a todos los países donde tienen usuarios. Si eres residente fiscal en un país que sí reporta, tu información ya está en tránsito.
¿Qué sigue después de 2026?
Esto no es el final. Es el principio. En los próximos años, se esperan más extensiones:
- Inclusión de DeFi (finanzas descentralizadas) y protocolos de intercambio automatizado.
- Reporte de transacciones en redes privadas o mixtas (como Lightning Network).
- Conexión con otros sistemas globales como el Impuesto Mínimo Global de la OCDE.
- Integración con identidad digital nacional para verificar residentes fiscales.
El objetivo es claro: que ninguna transacción cripto quede sin rastro. Que no haya zonas grises. Que el dinero digital tenga el mismo nivel de transparencia que el dinero tradicional. Y si no estás preparado, no será por falta de advertencia. Será por ignorancia.