Las sanciones cripto, medidas legales impuestas por gobiernos o bloques internacionales para restringir el uso de criptomonedas. También conocidas como restricciones financieras digitales, son herramientas de control que ya están cerrando puertas a millones de personas en todo el mundo. No son solo advertencias: son bloqueos reales a cuentas bancarias, cierres de exchanges, y congelamientos de USDT. Lo que antes era una cuestión técnica ahora es una cuestión de supervivencia financiera.
Países como Irán, una nación donde el acceso a criptomonedas está casi completamente restringido para ciudadanos comunes, aunque la minería sigue activa y Kuwait, donde incluso la minería y la banca digital están prohibidas con multas de hasta 164.000 dólares han tomado decisiones extremas. No se trata de odiar la tecnología: se trata de perder el control sobre el dinero. Mientras otros países buscan regular con leyes claras, estos gobiernos prefieren apagar la luz. La Ley GENIUS, el primer marco federal de EE.UU. para stablecoins que exige reservas 1:1 y solo permite emisores bancarios es el ejemplo opuesto: no bloquea, pero controla con reglas estrictas. Ambas estrategias —la prohibición y la regulación rígida— limitan tu libertad, pero de formas distintas.
Lo que ves en los titulares no es solo política: es tu acceso a USDT, tu capacidad para usar Remitano, tu riesgo al invertir en tokens que pueden desaparecer si el gobierno lo decide. Las sanciones cripto no solo afectan a Irán o Kuwait: también impactan a quienes usan exchanges como CoinW o 99Ex, que no tienen transparencia ni protección legal. Si no sabes qué leyes rigen tu país, estás jugando con fuego. En esta colección, encontrarás guías reales sobre cómo funcionan estas restricciones, qué proyectos se volvieron inviables por ellas, y cómo identificar estafas que aprovechan el caos. No hay teorías vacías. Solo lo que te ayuda a protegerte, moverte y sobrevivir en un mundo donde el dinero ya no es neutral.
En 2025, los intercambios de criptomonedas que usan USDT, están vinculados al IRGC o no tienen licencia en Irán representan un riesgo extremo para usuarios iraníes. Conozca cuáles evitar y por qué.
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